Una muestra de música palestina

Una muestra de música palestina

Mahmud Darwish (1941-2008) fue uno de los poetas palestinos más reconocidos mundialmente. Refugiado en el Líbano durante la nakba, regresó a Galilea con su familia de forma ilegal y en su juventud ingresó al Maki (Partido Comunista Israelí). Tras ser perseguido y arrestado en varias ocasiones por sus actividades políticas y sus publicaciones, emigró y se integró a las filas de la OLP en el Líbano. Fue redactor de la Declaración de Independencia de Palestina en 1988.

Marcel Khalife es un importante músico libanés, compositor cantante e instrumentista folclórico especialista en el laúd árabe, que colaboró en numerosas ocasiones con Mahmud Darwish para adaptar musicalmente sus poemas. De esa colaboración surgió un disco Ahmad al-Arabi (1984), además de otros sencillos. A continuación podrán encontrar dos poemas de Darwish y su musicalización por parte de Khalife.

Finalmente, incluimos las letras y música de otras dos canciones icónicas del cancionero palestino. La primera es Fida’i, composición de Said al-Muzayin y Ali Ismael en los años setenta, adoptada por la Autoridad Palestina como himno de Palestina. La otra es Ya Zareef Al Tool, una canción tradicional de difícil traducción (la expresión que le da su título quiere decir algo así como “alto y guapo” aunque también denota amabilidad y generosidad), tonada folclórica que canta al apego y la defensa de la tierra. Esta versión es la del folclorista palestino israelí Shafeq Kabaha

A MI MADRE

Añoro el pan de mi madre,

el café de mi madre,
las caricias de mi madre…
Día tras día
en mí crece la infancia
y amo mi vida, pues
de morir
me avergonzarían las lágrimas
de mi madre.
Haz de mí, si vuelvo un día,
chal para tus pestañas,
cubre mis huesos con hierba
bautizada por tus puros talones,
átame
con un mechón de tus cabellos…
con una hebra del bordado de tu vestido…
Puede que me convierta en un dios,
que en un dios me convierta
si toco el fondo de tu corazón.
Ponme, si es que regreso,
como leña en la lumbre de tu fuego,
como cuerda de tender en la azotea de casa,
porque no puedo levantarme
sin tu oración de cada día.
He envejecido, devuélveme las estrellas de la infancia
para que comparta
con los pájaros más pequeños
la senda de regreso
al nido en que aguardas.

RITA Y EL FUSIL

Entre Rita y mis ojos… un fusil.
Quien a Rita conoce, se postra
y reza
al Dios de sus ojos de miel.
… Besé a Rita
cuando niña,
aún recuerdo cómo… se pegó
a mí: una trenza preciosa cubrió mi brazo.
Recuerdo a Rita
como el pájaro a la charca.
Rita, Rita…
Teníamos un millón de pájaros y de fotos,
y mil citas,
y contra todo abrió fuego… un fusil.
El nombre de Rita le sabía a fiesta a mi boca,
el cuerpo de Rita se desposaba en mi sangre.
En Rita me perdí… dos años,
durmió en mi regazo dos años,
nos prometimos ante el cáliz más bello,
ardimos en el vino de dos labios,
nacimos dos veces.
Rita, Rita…
Nada privaba a mis ojos
de los tuyos, si acaso nuestras cabezadas
o alguna nube de miel,
hasta que irrumpió… aquel fusil.
Érase que se era,
oh silencio del atardecer,
una mañana en que mi luna partió
con los ojos de miel.
La ciudad
barrió a los rapsodas, y a Rita.
Entre Rita y mis ojos… un fusil.

 

Mi país, mi país

Mi país, mi tierra, tierra de mis antepasados

Mi país, mi país, mi país

Mi pueblo, pueblo de la perpetuidad

Con mi determinación, mi fuego y el volcán de mi venganza

Con el anhelo de mi sangre por mi tierra y mi casa

He escalado las montañas y combatido en las guerras

He vencido al imposible, y cruzado las fronteras

Mi país, mi país, mi país

Mi pueblo, pueblo de la perpetuidad

Con la voluntad de los vientos y el fuego de los fusiles

Y la determinación de mi nación en la tierra de la lucha

Palestina es mi hogar, Palestina es mi fuego,

Palestina es mi venganza y la tierra de la resistencia

Mi país, mi país, mi país

Mi pueblo, pueblo de la perpetuidad

Por el juramento bajo la sombra de la bandera

Por mi tierra y mi nación, y el fuego del dolor

Viviré como un fedayín, siempre seré un fedayín,

Moriré como un fedayín – hasta que mi país vuelva

Mi país, pueblo de la perpetuidad

 

https://www.youtube.com/watch?v=txuIujMvexo 

YA ZAREEF AL TOOL

¡Tú, de alto y guapo, detente para que pueda decirte algo!

Vas a tierras lejanas, pero tu propia tierra es mejor para ti.

Temo, tú guapo, que te vayas y pongas el pie allá,

que vivas con otros y te olvides de mí.

¡Tú, alto y guapo, hacia dónde vas en el oeste, hacia dónde!

¡Dime, para quién compusimos esta melodía!

¿Y cómo no habría de regresar anhelante aquel que está en el extranjero,

al oírnos cantar a nosotros, «los que cruzamos la frontera»?

Tú, alto y guapo, ven pronto;

aquella que decían que te amaba se desangró (quedó destrozada) esperándote en la calle.

Dicen que tu papel, hermana, entre nosotros es insignificante;

lo dicen quienes no conocen la historia de nuestras tierras.

Tú, alto y guapo y de sonrisa radiante,

criado entre las caricias de tu madre y tu padre;

tú, de alto y guapo, el día que te sacaron del país,

mi cabello encaneció y mi espalda se encorvó.

Tú, alto y guapo,

ven y mira lo que vas a perder,

recupéralo de nuevo.

¿Quieres quedarte lejos?

¿Quieres seguir igual?

No te preocupes por eso.

Sí, no te preocupes por eso.

Vamos, preocúpate por ello.

Tú, alto y guapo, que te quiero tanto…

Por Dios, me recuerdas a mí mismo;

cada vez que la enfermedad avanza en mi cuerpo,

dicen: «¡Qué afortunado eres!».

Tú, alto y guapo.

 

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