Sionismo laborista

La corriente laborista del sionismo

La corriente laborista del sionismo

El laborismo o sionismo socialista es una de las tantas corrientes dentro del sionismo que surgió a inicios del siglo XX como respuesta a las preguntas de cómo debería organizarse el nuevo Estado judío. Entre sus principales exponentes –aunque ideológicamente diversos– se encuentran Dov Ber Borojov, Aarón David Gordon, David Ben Gurion, entre otros. Esta corriente planteaba una fusión entre las ideas socialistas y el sionismo entendiendo que el judío, en su carácter de pueblo oprimido, encontraba en la formación de un nuevo Estado un progreso para su pueblo desfavorecido y, por tanto el sionismo podía integrarse dentro de la lucha de anticapitalista y no como una acción funcional al sistema capitalista. La construcción de esa nueva sociedad debía tener como su base a un nuevo proletariado judío que encontraba en el trabajo físico su redención para crear así a un “nuevo judío”. La máxima expresión de esa visión se materializó en la realización de las colonias agrícolas conocidas como “kibutz”. Asimismo, para muchos sionistas socialistas –aunque estos planteos no eran compartidos de forma unánime– ese nuevo judío tenía que dejar atrás la cultura ídish, apropiarse el nuevo idioma hebreo y apartase de las ideas de la diáspora. 

Podemos rastrear sus antecedentes en organizaciones como Poealei Sion (Trabajadores de Sion), que contaban con pocos miembros y escasa influencia en la Organización Sionista Mundial (OMS) así como en la dirección a la que iban destinados los fondos que la organización administraba. En la disputa por la influencia sobre la OMS, en un ala del laborismo liderada por David Ben Gurion formó en 1919 una organización de trabajadores tanto rurales como urbanos, la Ahdut HaAvodah (Unión del Trabajo). Este organismo fue el que, en 1920, creó la Haganá, un órgano de autodefensa que se constituyó en la base del actual ejército israelí. Además, ese mismo año también se creó la Histadrut (central sindical) que también pugnaba por la administración de los fondos de la OMS. Igualmente, ambas organizaciones tenían que afrontar el desafío de los judíos que llegan durante la cuarta aliá (1924-1928) que venían con sus propios fondos a instalar negocios y que, según palabras de Ben Gurion, incentivaban al capital privado y, por ende, rechazaban al proyecto del sionismo socialista. Así lo expresa en su libro, Amanecer de un Estado (Tomo I): 

“Es lo que pasó en los años 1927-28, cuando fracasó la 4ª aliá, ocasionando el retorno a sus países de origen a centenares y miles, llenos de amargura y de desilusión. Los hombres públicos y asociaciones que especularon con la “iniciativa privada”, arruinando a los que les otorgaron confianza, se apresuraron a cargar las pérdidas y déficits a los fondos sionistas traspasaron la responsabilidad por sus “servicios” a la Organización Sionista”. (Ben Gurion, 1954: 64) 

Debido a estos problemas y a las elecciones dentro de la OMS de 1927 que dejaron nuevamente en mayoría absoluta a los sionistas generales, tanto la Unión del trabajo (Ahdut HaAvodah) dirigida por Ben Gurion, como Hapoel Hatzair fundada por Aarón David Gordon se unieron en 1930 para formar el Mapai o Partido de los Trabajadores de la Tierra de Israel y obtener la mayoría en la OMS. Esto es una muestra del avance del proyecto sionista socialista en la yishuv. El Mapai además controlaba el grupo de autodefensa más grande y preparado, la Haganá, y contaba con la administración de los certificados de inmigración expedidos por la administración británica lo que le daba control directo sobre quién entraba a Palestina. Finalmente, Ben Gurion era desde 1921 el secretario de la Histadrut, lo que les daba influencia en los sindicatos. Según Amado Castro, “La única fuerza que en la yishuv suponía algún tipo de competencia y contrapeso ideológico eran los revisionistas de Jobostinsky, aunque, al contrario que el Mapai, no contaban ni con una estructura ni con un liderazgo que pudiera poner en peligro la hegemonía de los laboristas”. (Amado Castro, 2025: 203)

De esa forma llegaron hasta la conformación del Estado de Israel en 1948, dando forma a las instituciones estatales y gobernando hasta 1977 (cuando el Likud ganó por primera vez las elecciones), dejando en su camino algunas de las bases socialistas como parte de la institucionalidad israelí. Sobre esto Zeev Sternhell explica que:

Esta revolución exigió que cada uno de sus actores aceptara una verdadera metamorfosis: emigrar hacia una tierra a menudo lejana, cambiar de lengua, en muchos casos cambiar de oficio, en todos los casos cambiar de modo de vida. Para la revolución nacional judía, la edificación de la nación no podía hacerse sin la mutación obligada de la imagen del judío. () Esa es la razón por la que el socialismo nunca fue más que un componente subsidiario en el socialismo nacional del laborismo israelí. Es cierto que los padres fundadores habrían estado felices de establecer una sociedad igualitaria si las contradicciones entre nacionalismo y socialismo no hubieran sido tan numerosas; pero era completamente imposible ignorar o superar esas contradicciones”. (Sternhell, 2013: 48) 

Bibliografía y fuentes

Amado Castro, Víctor Manuel (2025), “El laborismo sionista (1919-2024). De elemento vertebrador de Israel a la irrelevancia”, Araucaria, nº 59, pp. 193-213.

Avineri, Shlomo (2012), La idea sionista. Nota sobre el pensamiento nacional judío, Buenos Aires: Fundación Alianza Cultural Hebrea.

Ben Gurion, David (1954), Amanecer de un Estado. Tomo I. Buenos Aires: Candelabro.

Culla, Joan (2009), Breve historia del sionismo, Madrid: Alianza Editorial. 

Sternhell, Zeev (2013), Los orígenes de Israel, Buenos Aires: Capital Intelectual.

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