Avineri, Shlomo (2013). Herzl’s Vision. Estados Unidos: BlueBridge.

Avineri, Shlomo (2013), Herzl´s Vision, Estados Unidos: Bluebridge

Shlomo Avineri (1933-2023) fue politólogo, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén y fue Director General del Ministerio de Asuntos Exteriores durante el período de 1976 a 1977, durante el gobierno de Yitzhak Rabin. A lo largo de su vida académica se centró en varios temas. Por un lado, indaga en el estudio de la historia de la filosofía política, centrándose en autores como Karl Marx y Friedrich Hegel. Por el otro, realizó varias investigaciones que analizan los orígenes del sionismo y estudia la vida de uno de sus pensadores más influyentes: Teodoro Herzl. Precisamente, a eso está dedicado el libro Herzl´s Vision, en cuyos nueve capítulos recorre la vida y obra de Herzl, revisando algunas de sus vivencias. Su principal fuente la constituyen los diarios en que Herzl anotaba sus dudas, pensamientos y experiencias diarias. En primera instancia, estudia su estancia en París como corresponsal, período en el que experimentó las contradicciones del avance de la Ilustración: por un lado, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el avance de los judíos a otras posiciones sociales, y por el otro, una resignificación del antisemitismo a través de teorías científicas de la mano de autores como Heinrich von Treitschke o Karl Dühring. Esa impresión de que el proceso de emancipación y asimilación había fallado tomó forma con su regreso a Viena en 1895, donde estas teorías encontraron mayor recepción. A su vez, el autor relativiza la influencia del caso Dreyfus en Herzl: apoyándose en los diarios plantea que fue su experiencia en París y el enfrentamiento con una realidad cambiante en Austria los que tuvieron mayor peso en su pensamiento político. Luego recorre la disyuntiva de Herzl sobre cómo abordar la problemática judía, “Dudó entre escribir una novela política o lanzarse a la acción política, pero el hecho de que se inclinara hacia los asuntos públicos fue sin duda producto de sus años cubriendo la Asamblea Nacional francesa. «En París me encontré en medio de la política, al menos como observador. Vi cómo funciona el mundo. También me asombró el fenómeno de la multitud, durante mucho tiempo sin comprenderlo», escribió en su diario” (Avineri, 2013: 84).

Al tener claro que el sionismo era la respuesta, Herzl entendió que el proyecto podría llevarse a cabo solo con el patrocinio de una potencia mundial. A partir de ahí mantuvo reuniones con varios representantes del gobierno británico, alemán y otomano. Aunque en algunos casos no llegó a un apoyo concreto, logró situar al proyecto sionista en las discusiones internacionales. Para el final del libro, Avineri recorre parte de las primeras asambleas del movimiento sionista, el inicio del proceso de institucionalización y los últimos esfuerzos de Herzl antes de su fallecimiento. 

 

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