Muslih, Muhammad (1990)

Muslih, Muhammad (1990). Toward Coexistence: An Analysis of the
Resolutions of the Palestine National Council
.
Washington DC: Institute for Palestine Studies.

Muhammad Muslih publicó este artículo en 1990. En él analiza la estrategia política de la OLP a través de las resoluciones de su órgano más representativo, el Consejo Nacional Palestino (CNP). El texto fue escrito tras la Declaración de Independencia de Palestina –que implicaba una elocuente aceptación de la solución de dos Estados por parte la OLP– y en el contexto de las negociaciones preliminares a los acuerdos de Oslo. El objetivo del autor y del Instituto de Estudios Palestinos que publicó su trabajo, era destacar la postura de la OLP no como un viraje abrupto, estratégico y poco genuino, con el objetivo de forzar las negociaciones, tal como lo veían los críticos de la organización. Por el contrario, se lo presenta como el punto de llegada de una larga transformación en los objetivos y las estrategias políticas de la organización.

Muslih periodiza la historia de la OLP a partir de los documentos que analiza. Denomina la etapa que abarca de 1964 a 1968 (las primeras cuatro reuniones del CNP) como la etapa de la “liberación total”, que planteaba como objetivo de la OLP la liberación de la totalidad del territorio palestino, considerado indivisible. Se entendía la partición de 1947 como nula y al sionismo como una invasión colonialista a ser repelida. En 1968, en su cuarta reunión, el CNP adoptó la lucha armada como estrategia central para conseguir esos objetivos, y aunque mantuvo referencias a la unidad árabe, el énfasis fue puesto en la acción independiente de los palestinos. En suma, estos documentos evidencian la hegemonía de Fatah sobre la OLP.

La segunda etapa, de 1969 a 1973, es denominada la etapa del “Estado democrático y secular” (de la quinta la undécima reunión del CNP). En esta etapa el objetivo maximalista último no varió, pero sí se concibió de manera más explícita la forma que debía adoptar el nuevo Estado a crear. Se proponía una sociedad democrática, en la que cristianos, musulmanes y judíos (tras abdicar del sionismo) fueran reconocidos como iguales sin discriminación social o religiosa (lo que implícitamente refiere al carácter secular del Estado). Aunque sin referencias claras a qué porción de la población judía inmigrada tendría lugar en el nuevo Estado, la idea de compartir la tierra palestina era un cambio sustancial. En cuanto a la estrategia, la lucha armada se mantuvo como principal pero no única vía para alcanzar el objetivo, lo que abría espacio a la exploración de otros medios, como el diplomático.

La tercera etapa, de 1974 a 1988 (13ª a 19ª reunión) es denominada la “etapa de la solución de dos Estados”. Para el autor, esta fase coincide con la creciente importancia que adoptó la población de los territorios ocupados en el movimiento nacionalista palestino, cuyas aspiraciones implicaban una mayor aceptación de la solución de dos Estados que en la dirigencia de las milicias con base fuera de los territorios palestinos. Las referencias al derecho inalienable al territorio se mantuvieron en las declaraciones, pero la idea de una liberación total perdió lugar. Tampoco las menciones al Estado democrático y secular fueron centrales en esta etapa. Este viraje implicó el debate sobre la aceptación de la Resolución 242 de la ONU: aunque fue rechazada por sucesivas reuniones del CNP, la 15ª aceptó la propuesta de paz soviética de 1981 (Plan Brezhnev) que coincidía con ella en llamar a un acuerdo sobre las bases de las fronteras de 1967, mientras que al año siguiente el Plan de Fez propuesto por la Liga Árabe tomaba las mismas bases. Esta etapa, en lo que respecta a los medios, implicó la primacía de la diplomacia sobre la lucha armada, y del énfasis en los territorios ocupados en detrimento de las bases fuera de ellos. El Programa Político y la Declaración de Independencia de 1988, Intifada mediante, representan la consolidación de la nueva estrategia: se aceptaba la Resolución 242, el plan de partición de 1947 era citado como fuente de legitimidad para las aspiraciones palestinas, se reconocía a Israel sin ambigüedades, se aceptaban las fronteras de 1967, y se explicitaba la opción por la diplomacia y el abandono del terrorismo. Para Muslih, esto constituye un conjunto de “concesiones formidables” en aras de una solución definitiva y pacífica al conflicto.



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