La categoría de “colonialismo de asentamiento”
Una de las categorías de análisis que ha ganado espacio en el abordaje académico del proceso histórico vivido en Palestina desde finales del siglo XIX al presente es la de “colonialismo de asentamiento”.
En pocas palabras, se trata de una modalidad de colonialismo que se distingue del colonialismo más tradicional o de metrópoli. Para este último la existencia de una población nativa sometida a una relación de subalternidad es una condición necesaria para la explotación del territorio y sus recursos, y por lo tanto es un elemento central del dominio colonial. El colonialismo de asentamiento, por el contrario, busca sustituir o eliminar a la población nativa: los colonizadores buscan convertirse en los nativos. Esto se logra a través de diferentes mecanismos, entre los que pueden encontrarse limpiezas étnicas o prácticas genocidas.
Una de las obras pioneras en la conceptualización del proyecto sionista como un colonialismo de asentamiento es la del sociólogo francés Maxime Rodinson (1973), quien lo situó en un proceso más amplio de expansión colonial euro-americana durante los siglos XIX y XX. Edward Said (2013) retoma con algunas variantes los conceptos de Rodinson, en el marco de su lectura del vínculo entre sionistas y palestinos en términos de orientalismo. Más recientemente, historiadores palestinos como Rashid Khalidi (2023) y Nur Masalha (2002), así como exponentes del grupo de los “nuevos historiadores” israelíes entre los que se destaca Ilan Pappé (2008) se han apropiado del concepto como categoría de análisis relevante. De la misma manera, el sociólogo palestino Elia Zureik ha popularizado la categoría en su obra (2016).
Según afirma el historiador español Jorge Ramos Tolosa, los estudios del colonialismo de asentamiento se han consolidado como un campo, siendo algunos hitos importantes en ese proceso la publicación de la obra del historiador británico Patrick Wolfe (1999), la creación de la revista Settler Colonial Studies en 2011 y la obra colectiva de síntesis dedicada al tema en el marco de la colección Routledge Handbook, en la que dos capítulos están dedicados a Palestina/Israel (Shafir, 2017; Degani, 2017).
No obstante, los enfoques centrados en la categoría de “colonialismo de asentamiento” ofrecen algunos matices. Ramos Tolosa la propone como la clave analítica para comprender Palestina/Israel en la larga duración, desde el surgimiento del proyecto sionista hasta el presente. En ese sentido, el colonialismo de asentamiento se presenta como una lógica o una dinámica que se desenvolvió a lo largo de un período amplio, y que responde a los objetivos últimos del movimiento sionista. Algunas coyunturas históricas relevantes son presentadas, desde este punto de vista, más bien como momentos propicios para la afirmación de esa dinámica. Así, para Ramos Tolosa la nakhba “no fue la causa principal de la limpieza étnica de Palestina. Simplemente fue su contexto, su medio o su vía (…) su causa primordial no fue la contingencia de las dos guerras desarrolladas en Palestina (…), sino la dinámica de colonialismo de asentamiento sionista. Una dinámica que no acabó en 1948 ni en 1967” (2021: 154).
Este tipo de usos de la categoría son considerados extremos por uno de los más importantes exponentes de la sociología crítica israelí, Gershon Shafir (1996), autor de uno de los capítulos sobre colonialismo de asentamiento en el Routledge Handbook. Para Shafir, este tipo de abordajes son bastante teleológicos y ahistóricos y deben matizarse. Identifica esta debilidad en la obra pionera de Rodinson, que plantea el colonialismo de asentamiento como una “lógica inexorable” sustentada en premisas incambiadas y que, a entender de Shafir, no es capaz de analizar las diferencias entre el colonialismo británico y sionista en Palestina, o las tensiones entre las distintas facciones del sionismo y grupos de colonos. Similar crítica hace a Edward Said, en cuya obra observa una sobreestimación de la capacidad de las ideas o teorías colonialistas de generar hechos concretos. En menor medida dedica similares críticas a Zureik.
En contraposición, Shafir utiliza la categoría como interpretativamente útil pero propone una lectura más matizada y contingente del desarrollo del colonialismo de asentamiento. En uno de sus trabajos (Shafir, 2017) analiza los orígenes de las ideas colonialistas de la Organización Sionista Mundial, inspiradas en los intelectuales alemanes que teorizaron sobre la reforma agraria y que el liderazgo sionista resignificó y adaptó. Estos proyectos, que inspiraron a algunos de los colonos de la primera aliá, se sustentaban en premisas capitalistas y empleaban en sus asentamientos mano de obra árabe local. Esto produjo un choque con los migrantes de la segunda aliá, mayormente obreros de Europa del este que se veían afectados por la competencia de la mano de obra árabe más barata, y desde sus organizaciones de inspiración socialista (Hapoel Hatzair, Poealei Zion) impulsaron lo que denominaron “la conquista del trabajo”, esto es, el empleo exclusivamente judío en el nuevo yishuv (nueva comunidad judía en Palestina) y el desarrollo de una economía segregada. Fue la síntesis entre estas dos visiones de la colonización, y la progresiva hegemonía del sionismo laborista o socialista dentro de la Organización Sionista Mundial, la que consolidó un nuevo proyecto colonialista de asentamiento que se fortaleció durante los años del Mandato Británico. En este punto se dejaron atrás las premisas capitalistas de los primeros asentamientos para dar lugar a una propiedad colectiva de la tierra por parte del Fondo Nacional Judío y el usufructo hereditario para los colonos, así como la explotación cooperativa con el empleo exclusivamente judío. En este sentido, el kibutz, más que un símbolo mitificado de la redención judía a través del trabajo, fue una expresión de esa nueva síntesis a la que llegó el proyecto sionista. La Conferencia Sionista de 1920 y la formación de la central sindical sionista Histadrut en 1929 son dos hitos en este proceso de consolidación de un colonialismo de asentamiento hegemonizado por el laborismo.
Pero Shafir agrega otro factor relevante: la creciente influencia de la corriente revisionista del sionismo, que disputaba esa hegemonía del laborismo dentro del movimiento, llevó a este último a profundizar su apuesta por una economía segregada y un mercado de trabajo exclusivamente judío. Así, la dialéctica de las tensiones internas dentro del sionismo aparece como un factor importante en la formación del proyecto colonialista de asentamiento. Paradójicamente, esta hegemonía del sionismo laborista, que desplazó a las aspiraciones territoriales maximalistas del revisionismo, según Shafir llevó al movimiento a aceptar reivindicaciones territoriales más acotadas y eventualmente aceptar la partición, considerada la única forma realista de llevar adelante su proyecto de mayoría demográfica judía y economía segregada. De esta manera, en una lectura como la que propone Shafir, la guerra de 1948 no fue meramente una oportunidad o un contexto para el desenvolvimiento de una lógica expansionista largamente preconcebida, sino una contingencia que redefinió las posibilidades de expansión territorial del sionismo.
La expulsión de los palestinos durante la guerra y luego del armisticio el sometimiento de la minoría palestina en Israel a un régimen militar, legislación de excepción y expropiaciones, fueron los instrumentos que consolidaron el proyecto colonialista de asentamiento en esa coyuntura.
La guerra de 1967 y la ocupación de la totalidad de la Palestina histórica suele ser considerada el momento de auge y la mayor expresión del colonialismo de asentamiento, pero el historiador israelí Arnon Degani (2017) advierte de algunos equívocos en esta interpretación. Aunque en ese contexto se dio la anexión de Jerusalén este y se desplegaron algunos asentamientos en zonas estratégicas cercanas a la frontera, la política de los gobiernos laboristas israelíes después de 1967 no fue la de estimular de forma sistemática la instalación de colonos en áreas densamente pobladas por palestinos. La apuesta israelí –aunque motivo de profundos debates internos– fue la de evitar una anexión formal que obligara a conceder la ciudadanía a una numerosa población palestina que pudiera constituir una amenaza demográfica para el carácter judío del Estado, imponerle en cambio un régimen militar y legislación de excepción que limitaba sus derechos civiles, e integrarla plenamente a la economía israelí como mano de obra barata y un mercado consumidor cautivo. En este sentido, Degani afirma que la lógica de dominio desplegada luego de 1967 se asemejó más a la de un colonialismo tradicional, suponiendo un declive del colonialismo de asentamiento. No obstante, el autor advierte que el fortalecimiento del sionismo religioso y el advenimiento de los gobiernos del Likud a partir de 1977 llevaron a un incremento en el número de asentamientos. El fracaso de Oslo, el recrudecimiento del conflicto tras la Segunda Intifada y la hegemonía incontestada de la derecha sionista en el siglo XXI profundizaron este proceso, y probablemente la ocupación actual de Gaza deba llevarnos a reevaluar algunas de las conclusiones de Degani.
En síntesis, la categoría de “colonialismo de asentamiento”, aunque polémica, es un marco interpretativo que ha ganado creciente influencia en los estudios sobre Palestina/Israel. Su uso no es monolítico, y mientras para algunos autores se trata de una lógica de larga duración cuyas premisas básicas están planteadas desde los primeros momentos del asentamiento sionista en el territorio, para otros se trata de un proyecto que ha tenido un desarrollo no lineal y mucho más sujeto a las contingencias. Otros conceptos, como el de “limpieza étnica” o “genocidio”, suelen ser subsidiarios al uso de la categoría de “colonialismo de asentamiento”, entendidos como mecanismos que han permitido la consecución de ese proyecto colonial.
Bibliografía
Degani, Arnon (2017), “From republic to empire. Israel and the Palestinians after 1948”, en: Cavanagh, Edward; Veracini, Lorenzo (eds.), The Routledge Handbook of the history of settler colonialism, Nueva York: Routledge.
Elia, Zureik (2016), Israel´s Colonial Project: brutal pursuit, Nueva York: Routledge.
Khalidi, Rashid (2023), Palestina. Cien años de colonialismo y resistencia, Madrid: Capitán Swing.
Masalha, Nur (2002), Israel: teorías de la expansión territorial, Barcelona: Ediciones Bellaterra.
Pappé, Ilan (2008), “Zionism as colonialism: a comparative view of diluted colonialism in Asia and Africa”, South Atlantic Quarterly, vol 104, nº 4, pp. 611-632.
Ramos Tolosa, Jorge (2021), “¿Por qué Palestina-Israel es una cuestión de colonialismo de asentamiento?”, Ayer, nº 124, pp. 135-161.
Rodinson, Maxime (1973), Israel. A colonial-settler State?, Nueva York: Monad Press.
Said, Edward (2013), La cuestión palestina, Barcelon: Debate
Shafir, Gershon (1996), Land, labor and the origins of the Israeli-Palestinian conflict, 1882-1914, Berkeley: University of California Press.
Shafir, Gershon (2017), “Theorizing Zionist settler colonialism in Palestine”, Cavanagh, Edward; Veracini, Lorenzo (eds.), The Routledge Handbook of the history of settler colonialism, Nueva York: Routledge.
Wolfe, Patrick (1999), Settler Colonialism and the transformation of Anthropology:
the politics and poetics of an ethnographic event, Londres: Cassell.
Zureik, Elia (2016), Israel´s Colonial Project: brutal pursuit, Nueva York: Routledge.
