Los “nuevos historiadores” y el “post-sionismo”
Se conoce como “nuevos historiadores” a un grupo de historiadores israelíes que, a partir de 1980, renovaron la historiografía de su país, revisitando y poniendo en cuestión algunos de los mitos fundamentales del relato nacionalista israelí sobre el pasado. Ilan Pappé, uno de los referentes más conocidos de esos “nuevos historiadores”, en su libro autobiográfico Out of the frame, relata el proceso que lo llevó desde una postura sionista de izquierda a un rechazo de la narrativa sionista, a la que ha sometido a una crítica tanto en términos académicos –por considerarla una visión mitologizada del pasado– como morales –por entenderla como la legitimación de un nacionalismo étnico, mesiánico y colonialista que perpetró desde 1948 una limpieza étnica contra la población palestina–. Describe su viraje como un “despertar” influido por su experiencia de estudio doctoral en Gran Bretaña, pero sobre todo por el impacto que en varios miembros de su generación tuvo la guerra del Líbano de 1982 y las masacres perpetradas durante ella, como las de los campos de refugiados de Sabra y Chatila.
Su tesis doctoral publicada como libro en 1988 y las primeras obras que la siguieron, se centraron en la guerra de 1948, y junto con la obra de Benny Morris, Tom Segev y Avi Shlaim, constituyen los textos fundamentales de esa nueva corriente. La obra de Shlomo Sand también puede incluirse dentro de ese grupo. Desde la sociología, autores como Baruch Kimmerling o Gershon Shafir también representan esta línea crítica. La visión esencialista de la nación judía y su vínculo milenario con el territorio palestino durante su diáspora, la noción del enfrentamiento entre un David y un Goliat como explicativa del vínculo de Israel con los Estados árabes, la visión exculpatoria respecto de la guerra de 1948, son algunos de los aspectos criticados por estos nuevos historiadores. La introducción de nociones como colonialismo de asentamiento, limpieza étnica, etnocracia y apartheid, como categorías con que comprender la historia del conflicto palestino-israelí, también aparecen en sus obras.
La aparición de los “nuevos historiadores” formó parte de un fenómeno social más amplio, influido por las tensiones internas en la sociedad israelí, la guerra del Líbano y el estallido de la Primera Intifada, que puso en cuestión ciertos consensos sociales y expresó en cierta medida una crisis de identidad. Este fenómeno, que trascendió el espacio académico y se manifestó en diversas áreas de la cultura y las artes, es denominado “post-sionismo”. Cuestionaba algunos pilares de la construcción identitaria israelí, como el victimismo colectivo y la legitimación de las acciones del Estado en aras de la seguridad y la supervivencia de la nación, presentando a Israel como expansionista y agresor, cuestionando su autoimagen como un Estado plenamente democrático. Con todo, esa visión post-sionista, aunque desafió al sionismo hegemónico, nunca logró convertirse en hegemónica. Además, ha generado una reacción que se identifica como neosionista.
Esta crítica al post-sionismo es académica, cuestionando los abordajes relativistas o posmodernos, e incluso por la utilización antojadiza o manipulación de la evidencia para reforzar sus argumentos. Esta crítica es, por ejemplo, la que han hecho historiadores como Shlomo Avineri, Yoav Gelber (representante de una concepción esencialista de la nación judía) y Benny Morris a su colega Ilan Pappé. Cabe destacar que desde los 2000 Morris abandonó la postura crítica del sionismo de sus primeras obras, llegando a justificar lo que autores como Pappé consideran una “limpieza étnica” y revisando sus propios argumentos sobre la expulsión de la población palestina. Efraim Karsh dedicó un libro ya a finales de los años noventa a contrarrestar los argumentos de los “nuevos historiadores” sobre el concepto de “transferencia”, la “colusión” israelí-jordana y el apoyo británico al Estado de Israel.
Pero la crítica es esencialmente política: los “nuevos historiadores” han sido acusados de ser judíos que se odian a sí mismos (self-hating Jews), señalados por aceptar acríticamente la narrativa palestina y convertirse en sus propagandistas, como enemigos del Estado generadores de inestabilidad al atacar el carácter judío de ese Estado, y como negadores de la existencia misma de los judíos como pueblo.
Tras el fracaso de los acuerdos de Oslo y la Segunda Intifada, la creciente polarización política y militarización de Israel y la hegemonía de la derecha sionista, ese periodo de apertura se cerró. Las posturas los “nuevos historiadores”, que ya eran cuestionadas como una traición a los intereses nacionales, como una claudicación frente a las posiciones palestinas, fueron más duramente criticadas. Un hito de esa reacción neosionista se dio en el año 2000, tras la publicación de una polémica tesis de maestría de Teddy Katz en la Universidad de Haifa, denunciada ante la justicia por veteranos de guerra israelíes por abordar una masacre de civiles en la villa de Tantoura durante la guerra de 1948. Ilan Pappé adquirió notoriedad pública por ser uno de los principales defensores de Katz. En los años siguientes, su militancia pública creció, sobre todo en oposición a la guerra del Líbano y la escalada militar en Gaza en 2006. En ese contexto, según relata el propio Pappé, fue sometido a un ostracismo académico y social en la Universidad de Haifa, en la que se desempeñaba como docente e investigador, y en la que desde el caso Katz existía un número creciente de colegas que reclamaban sanciones contra él. Uno de esos historiadores críticos de Pappé es el ya mencionado Yoav Gelber. Como reacción a ese aislamiento Pappé desarrolló por esos años charlas abiertas en su propia casa. En 2007 decidió emigrar y aceptar un cargo en la universidad británica de Exeter.
Aunque la postura post-sionista no desapareció en Israel, el siglo XXI supuso un mayor hostigamiento, aislamiento y pérdida de vitalidad frente a la reacción neosionista, en parte coincidente con los cambios en los propios equilibrios políticos en Israel.
A nivel historiográfico es preciso destacar que algunos de los “nuevos historiadores”, destacando entre ellos a Ilan Pappé, fueron importantes en la tarea de establecer un diálogo académico con historiadores palestinos. Pappé fue importante en la formación de un grupo de trabajo con sede en Ramallah, cuyo objetivo era la construcción de una narrativa histórica que buscara tender puentes (“bridging narrative”) entre ambos pueblos. Probablemente uno de los frutos más importantes de estos esfuerzos fue la obra editada por Pappé y el sociólogo palestino Jamil Hilal, titulada Across the wall. Narratives of Israeli-Palestinian History.
Bibliografía
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