La corriente revisionista del sionismo
El revisionismo sionista fue una corriente ideológica y política surgida en 1925 dentro del movimiento sionista, caracterizada por una concepción nacionalista más firme y por sus críticas a la conducción del sionismo laborista. Su principal fundador y referente fue Vladimir Jabotinsky (1880-1940). El revisionismo surgió como respuesta a lo que sus seguidores consideraban una estrategia demasiado moderada por parte de la Organización Sionista Mundial y de los líderes laboristas que dominaban el movimiento sionista en Palestina. Se identificaban con el rechazo a separar la región de Transjordania del reclamo del sionismo para formar parte del nuevo Estado, y por lo tanto adherían a la propuesta territorial de un “Gran Israel”. Los revisionistas centraban su atención en las fronteras bíblicas del Estado y pedían revisar la orientación política adoptada por el movimiento sionista después de la Primera Guerra Mundial. Jabotinsky sostenía que el objetivo central del sionismo debía ser la creación inmediata de un Estado judío soberano en toda la Palestina histórica, incluyendo ambas márgenes del río Jordán. Consideraba que la dirigencia sionista había abandonado este propósito al aceptar políticas graduales y compromisos con las autoridades británicas. Ese rechazo a la autoridad británica se expresaba en acciones de choque militar, una de las más conocidas fue el atentado al Hotel Rey David en 1946 atribuido al grupo Irgún. Estos enfrentamientos también se daban entre judíos y árabes. “El propio Jabotinsky avaló la campaña terrorista que el Irgun desencadenó muy entrados los años treinta, una campaña que comportaba acciones como estacionar en los concurridos mercados árabes de Haifa y Jerusalén carretillas de verduras cargadas de bombas para lanzarlas y hacerlas estallar indiscriminadamente sobre casas civiles árabes”. (Masalha, 2002: 78)
Desde el punto de vista ideológico, el revisionismo se diferenciaba del sionismo laborista porque colocaba el nacionalismo judío indudablemente por encima de las ideas socialistas. Mientras los laboristas concebían la construcción nacional vinculada a la organización colectiva del trabajo y a instituciones de inspiración socialista, los revisionistas defendían principios más cercanos al liberalismo económico, la iniciativa privada y el fortalecimiento de la conciencia nacional. Uno de los aportes más importantes de Jabotinsky fue su concepción del poder político y militar como elementos indispensables para la supervivencia nacional. Influido por el contexto europeo de entreguerras y por las experiencias de persecución sufridas por las comunidades judías de Europa oriental, argumentaba que ningún pueblo podía garantizar su existencia sin capacidad de autodefensa. Esta idea lo llevó a promover la creación de organizaciones de defensa judía y a insistir en la necesidad de formar una generación preparada para asumir responsabilidades militares y estatales.
En 1923, Jabotinsky formuló una de sus ideas más conocidas en el ensayo «El muro de hierro». En este texto sostenía que la población árabe de Palestina se opondría naturalmente al establecimiento de un Estado judío y que, por lo tanto, los intentos de conciliación solo tendrían éxito cuando los árabes comprendieran que el proyecto sionista era irreversible. Apelaba a una rápida militarización de la sociedad judía y a la creación de un aparato militar capaz de tomar y defender el territorio luego de la creación del Estado. También, con respecto a la población palestina se sumaba a las crecientes voces que apoyaban la expulsión de cualquier árabe-palestino de la región, argumentando que podrían ser perfectamente absorbidos por países como Irak o Siria.
Después de la creación del Estado de Israel en 1948, muchos de sus discípulos ocuparon posiciones relevantes en la política nacional. Entre ellos destacó Menachem Begin, antiguo dirigente del movimiento revisionista y fundador del partido Herut. Décadas más tarde, Herut se integró en el bloque político Likud, que llegó al poder en 1977. Desde entonces, muchos de los principios revisionistas, como la importancia de la seguridad nacional, el énfasis en la identidad judía y la defensa de una postura firme en cuestiones territoriales, pasaron a ocupar un lugar central en el debate político israelí. Como expresa Masalha:
“El legado ideológico de Jabotinsky encontró eco y expresión en dos vástagos. El primero fue el Irgun Tzvai Leumi (Organización Militar Nacional o Irgun), una estructura militar clandestina formada en 1931 y que de 1943 a 1944 estuvo bajo el mando de Menahem Begin (posteriormente primer ministro), quien asumió la dirección del sionismo revisionista a la muerte de Jabotinsky, en 1940. (…) El segundo retoño fue el Lehi (Lohamei Herut Yisrael, conocido también como grupo Stern, por su fundador, Avraham Stern), el cual se desgajó del Irgun en junio de 1940. A partir de 1942, se encargó de capitanearlo Yitzhak Shamir -quien más adelante se erigió en líder del Likud y llegó a primer ministro-, que había llegado a Palestina en 1935 y alcanzó el cargo de jefe de operaciones del Lehi”. (Masalha, 2002: 75)
Un tópico de debate en torno al revisionismo es su identificación o simpatía con los fascismos. Esta identificación fue parte de la propaganda política del sector laborista del sionismo, que en su disputa con el revisionismo no dudó en identificarlo de forma recurrente con los fascismos, y más tarde activistas antisionistas como el judío estadounidense Lenni Brenner abonaron también esa identificación. Por otra parte, algunos integrantes notables del ala revisionista –como Abba Achimeir– mostraron una especial fascinación por el fascismo italiano y la figura de Mussolini, al tiempo que su retórica militarista, que reservaba un importante lugar para la violencia política como motor de transformación histórica, emparentaba al discurso revisionista con el de los fascismos. No obstante, historiadores como Eran Kaplan sostienen que no puede considerarse al revisionismo sionista como fascista, sino como una extrema derecha nacionalista más asociada a un liberalismo aristocrático del siglo XIX. Reconoce la identificación con el fascismo de un “ala maximalista” minoritaria dentro del revisionismo (representada por Achimeir), pero afirma que el ala mayoritaria dirigida por Jabotinsky tomó distancia de esa orientación ideológica, aunque en términos de acción política concreta ambas orientaciones colaboraron estrechamente. Otros sectores de la extrema derecha sionista, como el Lehi dirigido por Abraham Stern, tuvieron una identificación más clara con el fascismo.
Bibliografía
Avineri, Shlomo (2012), La idea sionista. Nota sobre el pensamiento nacional judío, Buenos Aires: Fundación Alianza Cultural Hebrea.
Culla, Joan (2009), Breve historia del sionismo, Madrid: Alianza Editorial.
Masalha, Nur (2002), Israel: teorías de la expansión territorial, Barcelona: Ediciones Bellaterra
