Shlaim, Avi (1988)

Shlaim, Avi (1988). Collusion Across the Jordan. King Abdullah, the Zionist Movement,
and the Partition of Palestine
.
Oxford: Clarendon Press.

Avi Shlaim, nacido en 1945 el seno de una familia judía árabe proveniente de Irak, formado en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en Cambridge, es considerado parte de la corriente de “nuevos historiadores” israelíes, críticos con el sionismo, que comenzaron a ganar espacio en el ámbito académico en la década de 1980. Este libro analiza el vínculo entre los líderes sionistas y los gobernantes del naciente Estado de Israel con la dinastía hachemita, y en particular con el rey Abdullah de Jordania, un vínculo ambiguo y polémico. 

El rey Feisal fue la figura visible que lideró el proyecto de la Gran Siria a finales de la Primera Guerra Mundial, pero también fue la figura que negoció con el líder sionista Chaim Weizmann en enero de 1919, otorgando garantías a la consecución del proyecto de un “hogar nacional” judío en Palestina y la continuación de la inmigración judía al territorio, en el marco del Estado árabe independiente que se proyectaba bajo su autoridad. 

El papel de su hermano, el rey Abdullah de Jordania, fue aún más polémico, tanto que lo hizo víctima de un magnicidio perpetrado en 1951 por un nacionalista palestino en Jerusalén. Avi Shlaim considera que esto fue decisivo en la derrota palestina de 1948. La actitud de Abdullah estuvo marcada por su pragmatismo y sus ambiciones políticas. Como su hermano, había tomado parte de la revuelta árabe contra el Imperio Otomano en 1916, y había depositado sus esperanzas en un extenso reino árabe que incorporara Siria, Palestina, el Líbano y Transjordania. No obstante, tras las dos guerras mundiales había quedado sometido a una estrecha dependencia respecto de Gran Bretaña, sin cuya asistencia habría sido imposible establecer una administración y un ejército (la Legión Árabe). Aunque obligado a moderar sus ambiciones, pretendía ampliar su reino negociando territorios al oeste del río Jordán, territorios palestinos más ricos, más poblados, con importantes ciudades y una élite letrada que podría incorporar a su aparato de gobierno. El contexto político del mundo árabe de posguerra añadía presiones y urgencias, que incluían el deseo de contrarrestar la influencia regional de Arabia Saudí y Egipto, las tendencias independentistas de Siria y Líbano, así como la amenaza que representaba el liderazgo palestino de Amin al-Husseini para sus aspiraciones. 

Shlaim analiza cómo Abdullah consideró que podría utilizar los recursos económicos y propagandísticos que ofrecía el sionismo, acordando con ellos para realizar sus aspiraciones territoriales y contrarrestar la dependencia con Gran Bretaña. El precio a pagar, esto es, la impopularidad en el mundo árabe, fue considerado un costo asumible. Y en su política, además, encontró en los líderes sionistas voluntad de negociar, con la esperanza de que esas negociaciones iniciaran un camino hacia el reconocimiento de Israel por los Estados árabes y la seguridad de sus fronteras.

El autor considera que su intervención militar en la guerra de 1948 estuvo lejos de pretender defender los intereses del nacionalismo palestino: se vio precipitado por las masacres sionistas y la catastrófica derrota de las milicias palestinas, y por la presión de los otros Estados árabes, que también pensaron su intervención como medio de frustrar los evidentes objetivos anexionistas jordanos. En connivencia con sionistas y británicos –que toleraron una decisión que asumían daría por tierra con el plan de las Naciones Unidas–, la ocupación de Cisjordania por las tropas jordanas pretendía anexionar el territorio y negociar con el emergente Estado de Israel sus fronteras desde una posición de fuerza. Abdullah aceptaba la partición de Palestina, pero pretendía la anexión de los territorios palestinos a su reino. La derrota militar de los ejércitos de la Liga Árabe obligó a Abdullah a negociar unas líneas de armisticio que cedían a Israel más territorios del que había previsto. En los años siguientes Abdullah se propuso asimilar a la población palestina –otorgó nacionalidad plena, incorporó a los notables a su administración– al tiempo que reprimió cualquier organización autónoma del nacionalismo palestino en los territorios bajo su control.

La actitud de los hachemitas, en síntesis, es una muestra de los límites de la solidaridad árabe con el nacionalismo palestino. Pero también contribuye a cuestionar el mito de origen del Estado de Israel –David contra Goliat–, el de una nación que prevaleció ante una poderosa acción concertada de múltiples Estados árabes que perseguían de forma intransigente su eliminación.

Scroll to Top