Muslih, Muhammad (1988)

Muslih, Muhammad (1988). The Origins of Palestinian Nationalism.
Nueva York: Columbia University Press.

En 1988, el politólogo de la Universidad de Columbia, Muhhammad Muslih, publicó otra obra de referencia para comprender los orígenes del nacionalismo palestino. Su investigación se centra en el período 1856-1920, partiendo de las reformas modernizadoras del Imperio Otomano que dieron lugar a nuevas élites palestinas otomanistas, y se cierra con el Tercer Congreso Palestino, que marcó la línea del nacionalismo palestino en las décadas siguientes. Es un importante aporte su análisis de los cambios sociales vividos en el territorio en la segunda mitad del siglo XIX (capítulo 1), que complementa un abordaje más centrado en la dimensión cultural que ofrecen obras como la de Khalidi. El segundo capítulo se centra en las respuestas arabistas a la política de los Jóvenes Turcos y las fracturas de la lealtad otomanista, mientras el tercero se ocupa de la resistencia al avance del sionismo. El cuarto capítulo plantea la oposición entre una generación más vieja de notables otomanistas y jóvenes arabistas inclinados a romper con el Imperio, que se plegaron a la revuelta árabe de 1916 en el contexto de la guerra. Los capítulos siguientes analizan con detenimiento el ascenso y caída del proyecto de la Gran Siria. El argumento del autor en el capítulo 7 plantea que tras la derrota del proyecto pansirio, los viejos notables otomanistas prevalecieron sobre los jóvenes arabistas y dieron forma a la primera organización nacional propiamente palestina, nucleada en torno a la Asociación Cristiano-Musulmana creada en 1918. Se trató de un nacionalismo moderado en su vínculo con los británicos, secular en tanto pretendía la unión de palestinos de diferentes confesiones religiosas. Para Muslih, luego de la caída del Imperio Otomano emergieron dos fuerzas, el nacionalismo (pan)árabe y los nacionalismos locales defendido principalmente por las viejas élites en su adaptación al nuevo escenario político. En su último capítulo, la primera fuerza es presentada como un sueño irrealizable de jóvenes activistas, inviable como forma de insertarse en el escenario de posguerra dominado por el imperialismo franco-británico, incapaz de superar las propias divisiones internas de los árabes. Presenta, en contraste, a los nacionalismos locales como un proyecto realizable: lo más polémico de su argumento es que lo considera un desenlace casi necesario o natural, que se consolidó definitivamente en el Tercer Congreso Palestino de 1920.

 

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